Conforme estaba previsto, ayer día 12 nuestra Logia Blasco Ibáñez, organizadora junto con Valencia Laica y AVALL, participó en la Jornada conmemorativa de la celebración del día 9 de Diciembre como día Internacional por el laicismo y la Libertad de Conciencia.

Se celebró un primer acto en La NAU, sede de la Universidad de Valencia, con la sala completamente llena, en la que las asociaciones organizadoras leyeron cada una su correspondiente comunicado, incluida nuestra Logia, y posteriormente hubo un pequeño debate en el que participaron diferentes políticos y representantes sindicales, aparte del público presente.

A la finalización del acto los asistentes se desplazaron a las escalinatas del Mercado Central de Valencia para rendir un homenaje a la figura del maestro Cayetano Ripoll, último asesinado por la Inquisición en Valencia, en ese mismo lugar, en el año 1826.

Detallamos a continuación el manifiesto que una Hermana de nuestra Logia leyó en la Jornada de ayer.

Manifiesto representante Logia Blasco Ibáñez

El pensamiento y la cultura masónicos  en particular del GODF  tienen una especificidad. Movimiento resueltamente iniciático, simbolista y humanista, nacido de las Luces, la francmasonería liberal y adogmática ha sido la incansable artesana de la República dándole cuerpo en base a las leyes que establecen la escuela pública, gratuita y laica, o la separación de las Iglesias y el Estado, hasta las leyes de emancipación de las mujeres.

En este momento de regresión de las libertades individuales fundamentales que creíamos conquistadas, los francmasones adogmáticos recordamos que la libertad absoluta de conciencia debe ser la piedra angular de todas las libertades, la libertad de pensamiento y de expresión. En materia de religión no contraponemos una verdad revelada a los demás, planteamos simplemente la libertad de creer o no creer, promocionando una construcción que se apoya en el respeto total del otro, la libertad de pensar diferente.

Los francmasones del GODF otorgamos la mayor relevancia al acceso al conocimiento, es por ello que consideramos la Escuela libre, gratuita y laica como un santuario a conquistar y preservar para formar ciudadanos en libertad y en igualdad, ya desde pequeños.

Considerando las concepciones metafísicas como del dominio exclusivo de la apreciación individual de sus miembros, rechaza toda afirmación dogmática, dando una importancia fundamental a la laicidad… dice en un momento nuestro artículo 1º de nuestra Constitución.

La laicidad sin ningún adjetivo, sin matices y sin concesiones, constitucional. La laicidad, porque en sí misma crea las condiciones del desarrollo y de la vida de la diversidad, conteniendo en el ámbito privado las creencias, costumbres, culturas y prácticas personales. La laicidad como herramienta de mayor relevancia para garantizar el edificio común y la concordia entre ciudadanos, una estricta separación entre lo público y lo privado para construir, garantizar  y proteger la sociedad de hombres y mujeres libres logrando que la intimidad de cada cual sea un remanso protegido y el espacio social el lugar de lo común. Aquí encuentra la ciudadanía todo su sentido prevaleciendo en el espacio común aquello que nos une y no nos separa para poder construir.

La laicidad reconoce solo a los ciudadanos sin distinción de origen, color y confesión, crea las condiciones de igual trato para todos y defiende de la segregación, el racismo, el sexismo el avasallamiento y explotación de la mujer. Nosotros, los francmasones del GODF declaramos que la laicidad construye, garantiza, organiza y protege un mundo justo, la fraternidad universal. Erige en lo más alto el mismo valor de los seres humanos y hace de ellos ciudadanos, por lo que nadie puede reclamarse superior. Resueltos adeptos del conocimiento emancipador, de la duda metódica, del predominio de la razón, de la libertad absoluta de conciencia, los francmasones sabemos que la laicidad agrega en una sola palabra todas estas virtudes. Los masones del GODF en la discreta calma de sus Logias dirigimos nuestra capacidad de pensar y obrar para que llegue esta fraternidad universal, fundamento de su esperanza republicana para este siglo.

Condenados a respetarnos acabaremos queriéndonos.

Hemos dicho.

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